CONSERVACIÓN & MONITOREO PARTICIPATIVO DEL ÁGUILA  CRESTADA

Hace 4 años Daniela llegó desde el Caquetá a vivir en la vereda La Legiosa en el municipio de Colombia, en el departamento del Huila. Daniela llegó con un sueño: criar 100 gallinas criollas y vender sus huevos campesinos. Esto parecía posible hasta que en diciembre un juvenil del águila crestada y sus padres (Spizaetus isidori) empezaron a rondar y alimentarse de las gallinas. La población mundial de esta especie en peligro de extinción se estima que es menor a 1.000 individuos adultos. En Colombia la población del águila crestada ha perdido el 60% de su hábitat natural, lo que significa menos comida y la necesidad de buscarla en los paisajes productivos, aumentando el conflicto humano – águila. La persecución del águila como una prevención o represalia ante su depredación de las gallinas es la principal causa de la mortalidad de los individuos de esta especie en el país.

 

La Fundación Ecotrópico, en alianza con el grupo local de educación ambiental “Del Desierto al Páramo”, iniciamos un proceso de conservación y monitoreo participativo del águila crestada. Conectamos a Daniela con Norvey, el joven de 16 años que apoyamos hace un año para que recibiera su certificado de Guardian de las Aves. Norvey vive con su familia en la misma montaña, frente a Daniela, los divide la quebrada La Legiosa. Ahora las dos familias se comunican diariamente, se avisan cuando las águilas bajan a rondar, y registran sus observaciones a través de una plataforma de ciencia participativa para contribuir al conocimiento de la especie.

Te invitamos a sumarte a esta campaña para proteger este juvenil del águila crestada y a sus padres. Tu donación estará  destinada a apoyar a Daniela en primera instancia con 2 bultos de maíz al mes, y posteriormente con la malla y polisombra para el encerramiento de las gallinas que le quedan, y el establecimiento de una zona con plantas para el forrajeo de las gallinas, techada con curuba, que garantice su seguridad en el marco de una producción sostenible

CONSERVATION & COMMUNITY MONITORING OF THE BLACK & CHESTNUT EAGLE

Four years ago, Daniela came from Caquetá to live in the village of La Legiosa (Huila) in the Andean cloud forests of the Central Region of the Eastern Andean Cordillera. Daniela arrived with a dream: to raise 100 chickens and sell their eggs. This seemed possible until last December, when a juvenile Black-and-Chestnut Eagle (Spizaetus isidori) and its parents took notice and began to feed on the chickens. This Black-and-Chestnut Eagle is an endangered species, with a global population estimated to be less than 1,000 adult individuals. In Colombia, the Black-and-Chestnut Eagle has lost 60% of its natural habitat, reducing its natural food sources and resulting in a need to search for food instead in productive human landscapes, leading to an increase in human-eagle conflict. Hunting the eagle to prevent or retaliate against their predation of chickens is the main cause of mortality of individuals of this species in Colombia.

The Ecotrópico Foundation, in alliance with local environmental education group “Del Desierto al Páramo” (From the Desert to the Páramo), started a process of conservation and participatory monitoring of the Black-and-Chestnut Eagle. We connected Daniela with Norvey, the 16-year-old who we supported a year ago in achieving his "Guardian of Birds" certificate. Norvey lives with his family on the same mountain, opposite Daniela, their farms separated by La Legiosa creek. Now the two families communicate daily, notifying each other when eagles come down to prowl, and recording their observations through a participatory science platform to improve the scientific understanding of the species.

 

We invite you to join the campaign to protect this juvenile Black-and-Chestnut Eagle and his parents. Your donation will go to support Daniela initially with 2 bundles of corn per month, and later with the mesh and tarp to build a confinement for the remaining chickens, and the establishment of a vegetated area covered in passion fruit vines to allow the chickens to forage safely within a framework of sustainable production.